La hipertensión arterial (HTA) es uno de los factores de riesgo más importantes de la enfermedad cardiovascular. Está asociada con la enfermedad cerebrovascular y coronaria, la insuficiencia renal y cardíaca y la enfermedad vascular periférica.

La hipertensión se produce debido al aumento de los niveles de presión arterial de una manera continuada. Dicha presión es aquella que el corazón ejerce sobre las arterias para que la sangre llegue a todos los órganos del cuerpo humano. Con cada una de las contracciones que el corazón realiza, se obtiene lo que se conoce como la presión arterial máxima o sistólica (PAS), mientras que cada vez que se relaja, se obtiene la mínima o diastólica (PAD).

cuadro de hipertensión arterial

¿Cuáles son las causas o factores de riesgo por las que se puede padecer hipertensión?

Existen dos tipos de hipertensión arterial: esencial y secundaria. La causa de la esencial es desconocida y se padece principalmente con el paso de los años, mientras que la secundaria se produce cuando la presión arterial alta es causada por una enfermedad diagnosticada. Apnea del sueño, problemas renales, tumores, tiroides, defectos congénitos y cierto tipo de medicamentos como algunos anticonceptivos, antigripales, descongestivos o antiinflamatorios son causantes de este tipo de hipertensión.

Además, hay una serie de factores de riesgo que favorecen la aparición de hipertensión. En la mayoría de los casos se trata de factores de riesgo modificables que pueden evitarse:

Factores de riesgo no modificables

  • Cuando existen antecedentes familiares que padecen hipertensión.
  • Por lo general, la edad aumenta el riesgo de padecer hipertensión. Es más común en hombres hasta los 64 años y en mujeres a partir de los 65.
  • En personas que padecen diabetes.
  • Durante el embarazo.

Factores de riesgo modificables

  • El estado emocional y las situaciones de mucho estrés son un aspecto que favorecen el riesgo de una tensión arterial alta.
  • El consumo de tabaco.
  • Excederse en el consumo de alcohol.
  • Aportar a nuestra dieta alimentos ricos en grasas saturadas y una alta cantidad de sodio (sal).
  • En personas con sobrepeso u obesidad.
  • La inactividad física y el sedentarismo contribuyen a padecer hipertensión.

En la mayoría de los casos, la hipertensión no se manifiesta a través de síntomas que puedan determinar la enfermedad y se suele diagnosticar en una revisión médica rutinaria. También puede producirse un aumento de la presión arterial de manera drástica e inesperada, expresada a través de vómitos, náuseas, dolor de cabeza y visión borrosa.

¿Cómo se puede prevenir la hipertensión y cuidar de tu corazón?

La mejor manera de prevenir o controlar la hipertensión es adoptar unos hábitos de vida saludables. De la misma manera que ocurre en otras muchas enfermedades, seguir unas pautas alimentarias saludables es clave para controlar la hipertensión arterial. Incrementar el consumo de fruta y verdura y reducir el de grasas saturadas, productos procesados y exceso de sodio ayudan a cuidar tu corazón.

Una de las principales cosas que se deben llevar a cabo para prevenir o controlar la hipertensión, es adoptar unos hábitos de vida saludables. Una vez más, y de la misma manera que en otras muchas enfermedades, llevar una alimentación saludable es clave para controlar la hipertensión arterial. Incrementa el consumo de fruta y verdura en nuestra en tu dieta diaria, reduciendo al mismo tiempo el de grasas saturadas, productos procesados y el exceso de sodio.

Del mismo modo, hacer ejercicio a diario y evitar el sedentarismo reduce las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares. Mantenerte activo te ayudará a controlar tu peso, bajar los niveles de colesterol y mantener tu tensión arterial en niveles normales.

ejercicio para hacer en la playa

La hipertensión arterial es una enfermedad cardiovascular muy común en nuestra sociedad que supone un alto riesgo para la salud. Esta patología se caracteriza por ser silenciosa y pasar desapercibida para la persona que la sufre, por lo que es importante llevar controles médicos periódicos para detectarla y seguir habitos de vida saludables para prevenirla.