El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se sitúa como la primera causa de invalidez en adultos en países occidentales. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el 40% de los casos de ictus provocan secuelas a los afectados que les inhabilitan para desarrollar actividades cotidianas.

En la actualidad, se han logrado grandes avances médicos, tanto en la prevención y tratamiento de la enfermedad, como en el trabajo de recuperación de los pacientes. El trabajo de rehabilitación después de un ictus trata de devolver a los pacientes las capacidades perdidas y enseñarles a adaptarse a su nueva situación.

¿Qué es un Ictus?

El ictus o más comúnmente conocido como infarto cerebral o embolia, es una enfermedad cerebrovascular. Para evitarla es importante saber más acerca de ella.
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Los objetivos de la rehabilitación después de un ictus

El principal objetivo de la rehabilitación es disminuir el impacto que las posibles secuelas puedan causar en el paciente. Aliviar el dolor, eliminar la rigidez en las articulaciones y evitar enfermedades mentales como la depresión son algunos de los aspectos que se tratan de minimizar a través de la rehabilitación.

Un equipo médico multidisciplinar 

Para llegar a conseguir el mejor resultado posible con la rehabilitación es necesario contar con un equipo médico y terapéutico multidisciplinar y especializado en daño cerebral e ictus. El equipo tiene que trabajar conjuntamente para dar el mejor tratamiento acorde a la situación del paciente teniendo en cuenta cada una de las fases del proceso de recuperación.

Importancia rehabilitación después de un ictus
Importancia rehabilitación después de un ictus
Importancia rehabilitación después de un ictus
Importancia rehabilitación después de un ictus
Importancia rehabilitación después de un ictus

Médico rehabilitador. Es la persona encargada de establecer las directrices que el tratamiento debe seguir. Será el responsable de realizar una evaluación inicial del paciente, emitir un pronóstico de recuperación, definir el procedimiento a llevar a cabo y coordinar al equipo médico. Además, será el que se encargue del seguimiento del paciente y evaluación durante el tratamiento.

Fisioterapeuta. Se centrará en el tratamiento del deterioro motor y sensorial, poniendo especial énfasis en el movimiento. Recuperar la fortaleza, la resistencia y la elasticidad es parte de los objetivos a cumplir por el fisioterapeuta, así como corregir anomalías y déficits adquiridos por la enfermedad.

También ayudará a recuperar la movilidad de los miembros dañados por el ictus. Se ha demostrado que el trabajo de movilidad de las partes afectadas estimula la plasticidad cerebral y ayuda a reducir las discapacidades.

Terapia ocupacional. Se trata de la especialidad menos conocida dentro del tratamiento de rehabilitación. En rasgos generales, la terapia ocupacional trata de volver a enseñar las aptitudes necesarias para realizar actividades cotidianas, como el aseo personal, cocinar o labores del hogar.

Además de la parte destinada a reeducar al paciente, este tipo de terapia ayuda a eliminar barreras en los hogares haciéndolos más seguros y adaptándolos a las nuevas necesidades de las personas. Su trabajo es imprescindible para que el paciente pueda valerse por sí mismo.

Logopeda. Es el encargado de evaluar y tratar las dificultades del lenguaje que el daño cerebral haya podido causar. Durante el tratamiento, se trabajan diferentes aspectos como la mejora en la articulación de palabras, la expresión y la comprensión verbal, además de reparar dificultades para tragar y masticar.

Este equipo médico multidisciplinar trabaja dentro de los centros de rehabilitación hospitalarios, donde también intervienen otros profesionales que participan en este proceso, como enfermeros, médicos de atención primaria, psicólogos, trabajadores sociales, técnicos protésicos, neurólogos, especialistas en nutrición, etc.

¿Cuándo comienza la rehabilitación?

El programa de rehabilitación después de un ictus comienza muy pronto. Habitualmente, durante la fase aguda de la enfermedad (primeras 24/48 horas) mientras el paciente aun está hospitalizado. En cualquier caso, es necesario que el paciente esté médicamente estable y tenga la suficiente resistencia física y capacidad de comprensión como para iniciar el tratamiento.

En la mayoría de los casos, el tiempo de hospitalización es más corto que el tiempo del tratamiento de rehabilitación. Esto significa que el programa rehabilitador continuará de forma ambulatoria tras el alta hospitalaria.

Durante esta fase ambulatoria, el paciente tendrá que acudir al hospital a diario o varios días por semana según el tipo de tratamiento. El médico rehabilitador llevará un seguimiento del paciente en consulta para valorar su evolución, aclarar dudas, detectar problemas concretos que el paciente pueda presentar y redirigir el tratamiento si fuera necesario.

El trabajo de rehabilitación en casa

El trabajo de rehabilitación no sólo se limita al llevado a cabo en el centro médico. Es importante que, tanto pacientes como familiares y cuidadores, cumplan con las indicaciones médicas y sigan realizando las sesiones de rehabilitación en el propio domicilio. Los centros de rehabilitación darán rutinas de trabajo fáciles y adaptadas para realizar en casa y así mantener activo al paciente.

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Deberá caminar siempre que su situación lo permita, empezando dentro de casa y siguiente en el exterior conforme se vaya ganando seguridad y resistencia. Es importante alentar a la persona para que haga todas las actividades que pueda realizar por sí mismo, como vestirse, comer o pequeñas tareas caseras. En la medida de lo posible, lo mejor es que la persona se mantenga lo más activa posible. Esta actividad siempre será beneficiosa y evitará que se atrofien músculos y articulaciones.

La colaboración del paciente, clave del éxito del tratamiento

Más allá del tratamiento rehabilitador, basándonos en numerosos estudios, podemos afirmar que la predisposición y el grado de cooperación e implicación por parte del paciente y de sus cuidadores o familiares afecta directamente al éxito de los tratamientos de rehabilitación después de un ictus.

Es de suma importancia que los familiares y cuidadores estén en contacto con el médico y sus terapeutas. Es interesante que acompañen al paciente a las consultas para estar mejor informados sobre su estado, aprender la mejor forma de ayudar e informar sobre comportamientos o problemas que se observen en el día a día.

Para finalizar, queremos volver a remarcar la importancia de la rehabilitación después de un ictus. Ser constante en los tratamientos y mantenerse activo son factores importantísimos que ayudarán a conseguir mejores resultados.