Saber cómo actuar ante un ictus y minimizar el tiempo de respuesta puede ser vital para la supervivencia y la disminución de las secuelas que pueden provocar en la persona que lo padece.

Dentro de los distintos procedimientos que existe para la detección del ictus, el método F.A.S.T se ha afianzado como una herramienta muy útil para identificar los síntomas que preceden a un accidente cerebrovascular. Se trata de una manera fácil de interpretar los indicios que pueden desencadenar en ictus, siendo sencillo de aprender para todos los miembros de la familia. A continuación explicamos lo que significan las siglas F.A.S.T.

Método FAST, perdida de sensibilidad en la cara

Face – Cara

Uno de los signos distintivos más comunes es la paralización o pérdida de sensibilidad en uno de los lados de la cara. La prueba para detectarlo es pedir a la persona que “sonría”. Si vemos que un lado de la cara queda paralizado, incluso descolgado, es posible que esté sufriendo un ictus.

Si bien es cierto que este síntoma puede relacionarse con otros problemas como la parálisis facial, debemos continuar con el método F.A.S.T y asegurarnos que no se trata de un caso de ictus.

Método Fast, pérdida de fuerza en una de las extremidades.

Arms – Brazos

La siguiente prueba consiste en comprobar si alguna de las extremidades de un lado del cuerpo mantiene su fuerza normal. Para ello, se pide a la persona que levante los brazos colocándolos rectos hacia delante a la altura de los hombros. Si alguno de los brazos no puede mantenerlo recto, es posible que esté sufriendo un ictus. También se puede realizar la prueba con las piernas obteniendo el mismo resultado.

Método Fast, pueden verse problemas en el habla

Speech – Habla

A continuación, debemos animar a la persona a que hable para observar si se ha visto alterado su entendimiento o, por el contrario, puede comunicarse de forma normal. Debemos alertarnos si al hablar no se expresa bien o lo hace de forma incomprensible.

Método fast, ante cualquier síntoma llamar al 112.

Time – Tiempo

Por último, ante cualquiera de los síntomas anteriores, ya sabemos cómo actuar ante un ictus. Debemos hacerlo con tranquilidad y sin perder un segundo. Llamaremos a los servicios de emergencia y comunicaremos la gravedad de la situación.

Esta llamada rápida es el primer paso que activa un código ictus, un sistema de actuación sanitaria que pretende movilizar a la persona afectada a un centro hospitalario con unidad de ictus en el menor tiempo posible.

Otros posibles síntomas

Existen otros síntomas que también son muy frecuentes cuando se está sufriendo un ictus. Se puede experimentar un fuerte dolor de cabeza de manera repentina, sin motivo aparente y que no atiende a tratamiento analgésico, así como mareos y pérdida de visión transitoria. Ante estos efectos, debemos llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.

Es importante mantenerse cerca de la persona afectada y, en la medida de lo posible, no intentar trasladarle por medios propio. Si la persona se desmaya y pierde el conocimiento, deberemos colocarla de forma lateral por seguridad y vigilar su respiración.

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El ictus aparece de forma repentina y, en algunos casos, de manera muy contundente, lo que puede agravar la recuperación y la huella que deja en cada persona. En ocasiones, los síntomas que hemos comentado aparecen de forma leve pero, en cualquier caso, debemos actuar de la misma manera que si estos fueran de manera más visible.